jueves, julio 12, 2007

 

Épocas felices


Un amigo tiene la teoría de que la etapa que va entre los 25 y los 35 años es la más feliz de la vida; evidentemente es una generalización, pero según él en esta “franja” todavía se es joven, se goza de independencia, de recursos económicos y a nivel personal uno se conoce mejor a así mismo y disfruta más de las relaciones sociales, afectivas y sexuales.

A priori no parece mal encaminado, pues se está por encima de cuando eres un toliqui de 20 años que no puede salir el fin de semana si no tiene dinero (o sus papás no le dejan) y al mismo tiempo se posee la energía que quizás una persona de 40 ya no tiene. Pero como es lógico hay miles de casos, miles de posibilidades (mi madre con 50 está viviendo una segunda juventud) y desde luego miles de formas de ver la vida.

Digamos que es una mezcla de madurez, y al mismo tiempo de la energía que uno derrocha cuando se es joven lo que le inspiró para enunciar dicha teoría. Pasemos pues a las opiniones personales; y para ello uno debe hacer autoexamen y mirar atrás en su vida. La verdad no me gustaría volver a los 20, quizás sí a los 15 (míticos veranos en el pueblo), pero estoy a gusto como estoy, ya acercándome a los 30.

He vivido mucho, he conocido gente de todo tipo y alguna que otra locura he cometido (algunas dignas de contar otras mejor no…); pero en mi etapa adulta es la primera vez que puedo decir que soy feliz. Aunque mi novia esté muy lejos, aunque no me guste mi trabajo, aunque gane menos de lo que merezco (como casi todos supongo, puto mileurismo) y aunque las letras a veces me provoquen una presión en el pecho, aunque no tenga fuerzas para acabar la carrera (deberían echarme con el título por antigüedad), yo soy el rey del mundoooooooooooooo.

A medida que creces ves las cosas de otra forma, y en mi caso el cambio que he pegado ha sido enorme; y eso que los de que me conocen lo notan más. Creo que el secreto de la felicidad es valorar lo que uno tiene, querer lo que uno hace y a los que te rodean y no dejar que lo malo te desborde. Claro que cuando lo malo se interpone en lo que deseas el conflicto es grande.

En fin, damas y caballeros, sean felices.

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